Su nombre es Nilüfer Kocakurt, su hija se llama Tuba, ella será por nueve meses mi anfitriona. Es muy amable y el idioma no ha sido un problema, nos comprendemos mediante un mal inglés, pues ni yo hablo turco, mucho menos ella habla el español.
Los primeros encuentros con la comida fueron interesantes, aquí casi todo se come con yogurt; además los vegetales no faltan en la mesa. El café turco fue una experiencia fuerte, pero ya me acostumbré; en tanto el té lo tolero...

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